sábado, 20 de agosto de 2011

La Navaja de Ockam - Un principio curioso


Leyendo un artículo en la Web, encontré algunas referencias a la Navaja de Ockam. Entre ellas la historia que reseño al final. La navaja de Ockham (a veces escrito Occam u Ockam), principio de economía o principio de parsimonia (lex parsimonia), es un principio metodológico y filosófico atribuido a Guillermo de Ockham (1280-1349), según el cual cuando dos teorías en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja.
En cristiano: si tienes una situación cualquiera y dos maneras de explicar un mismo desenlace, se da preferencia a la explicación más sencilla. Es lógico que no es en todos los casos, ni hay que seguir esta ley a pie juntillas, pero sirve para cuando ya no se puede hacer más por solucionar un problema.
¿Que aplicaciones tiene en la vida cotidiana? Pues es un principio que sirve para escoger modelos que expliquen la realidad de la mejor manera. Supongamos que hoy hubo una caida enorme en la Bolsa de Valores, podrian haber dos explicaciones verosimiles:
  1. Hubo una baja en los indicadores económicos de los principales mercados del mundo.
  2. Hubo un error en el ingreso de una orden de venta.
 Si no hay mas detalles ¿Cuál diría Ud. que es la respuesta? Pues sí, la respuesta sería la segunda alternativa, y es precisamente lo que pasó el jueves 06 de mayo de 2010 en el corazón financiero del mundo, ¡Sí, en Wall Street!
Pues bien no solo sirve para explicar patinadas como estas. Este principio también se aplica cuando un cientifico tiene dos teorías sobre un acontecimiento, y no posee más instrumentos para demostrar una u otra, es entonces que afila su navaja y deja la más simple como aquella que podría tener más exíto en explicar el acontecimiento en estudio.

Les dejo esta historia muy entretenida por cierto:

Un Empresario estaba en el muelle de un pueblo costero cuando llegó un bote pequeño con un solo pescador. Dentro del bote había varios atunes amarillos de buen tamaño.
El empresario elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó cuánto tiempo le había tomado pescarlos. El pescador respondió que solo un poco de tiempo.
El Empresario luego le preguntó por que no permanecía más tiempo y sacaba más pescado.
El pescador le dijo que tenía lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia. El Empresario luego preguntó,¿pero qué hace usted con el resto de su tiempo.
El pescador dijo, " duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, hago siestas con mi esposa María, me voy todas las noches al pueblo donde tomo ron y toco guitarra con mis amigos”. Tengo una vida completa y ocupada.
El Empresario replicó: Yo soy un MBA de Harvard y podría ayudarte. Deberías gastar más tiempo en la pesca y con los ingresos comprar un bote más grande, con los ingresos del bote más grande podrías comprar varios botes, eventualmente tendrías una flota de botes pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías hacer directamente a un procesador de pescado, eventualmente abrir tu propio procesador de pescado.
Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución. Deberías salir de este "pobre" pueblo e irte a la ciudad, luego a la capital y eventualmente al exterior, donde manejarías tu empresa en gran expansión.
El pescador preguntó, pero ¿cuánto tiempo tarda todo eso?
A lo cual respondió el empresario "entre 15 y 20 años"
¿Y luego qué?
El empresario se ríe y dijo " que esa era la mejor parte".
Cuando llegue la hora deberías anunciar un I.P.O. (Oferta Inicial de Acciones) y vender las acciones en oferta al público.
Te volverás rico, tendrás millones".
“Millones.... ¿y luego que?
Dijo el Empresario: " Luego te puedes retirar. Te mudas a un pueblo en la costa donde puedes dormir hasta tarde, pasear un poco, jugar con tus hijos, hacer siesta con tu mujer, ir todas las noches al pueblo donde tomas ron y tocas guitarra con tus amigos"
El pescador respondió, ¿acaso eso no es lo que tengo ya?

Y tu querido lector ¿Alguna vez tuviste que explicar algo y recurriste (quizás sin saberlo) a este principio?

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