Imagine un círculo perfecto, o un cuadrado con sus cuatro lados iguales y en perfecto acoplamiento. Cada cierto tiempo alguien me pregunta, porqué sucede una u otra situación en la economía, por ejemplo (y esta tal vez sea la pregunta más común que reciben los economistas), ¿Por qué un banco paga tan poco por un determinado monto de ahorro, y cobra tanto por un monto igual de un préstamo?
Me cansaría de escribir, los mil y un ejemplos a los que recurro para explicar, por ejemplo a un ingeniero, abogado, doctor o a un agricultor, sobre los conceptos de intermediación, inversión, rentabilidad y otros relacionados, sólo para obtener como respuesta: Pero yo creo que no debería ser así, o creo que debería ser de esta forma.
Es claro que el sistema social, político o ecónomico no satisface a todos los participantes, pero también debemos aceptar que el hecho de que no nos guste como se define un círculo o un cuadrado, no implica que dicha figura deje de ser aquello que se ha convenido socialmente.
Y este es el punto al que quería arribar, que la economía es una construcción social, un conjunto de reglas aceptadas por la mayoría de la sociedad, y el desarrollo de dicha ciencia (aunque muchos lo nieguen, la economía es una ciencia), se da en base a modelos económicos, los cuales se encargan de teorizar los conceptos relacionados a esta ciencia, y su interrelación en el mundo real.
Cabe entonces preguntar: ¿Entonces nada puede cambiar?, y la respuesta es, NO, absolutamente todos los conceptos que conocemos actualmente pueden y deben cambiar si hay mejores formas de hacer las cosas, las hacen más eficientes o generan bienestar para un mayor número de personas.
Pero esas mejores formas de hacer las cosas, debe ser respaldado por modelos económicos (el concepto del círculo) y después, si se demuestra su utilidad para la sociedad, pasar a aplicar lo teorizado (dibujar el círculo).
Para cambiar las cosas no basta con patear el tablero, y comportarnos como el renegado del barrio, por mucho dinero que tenga, el círculo no dejará de serlo para satisfacerlo (¿les suena Venezuela?), en cambio demostrar que un modelo diferente es mejor, puede llevarnos a gratas sorpresas, por ejemplo el caso de los países escandinavos y su concepto de Bienestar.
Puede ser que la aplicación de los modelos no sea perfecta, y por eso mismo deberían testearse y probarse considerando temas ideológicos, idiosincráticos, y todas aquellas consideraciones sociales que aún no es posible modelar de manera sensata.
El fin es aportar con ideas que mejoren el entorno de la mayor cantidad de personas, y no sólo apunten a un grupo que se beneficie en desmedro del resto de la sociedad.
lunes, 12 de febrero de 2018
El mundo ideal
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